Agroecología

¿Qué es, en realidad, esto de la agroecología?
Pues resulta que el Ayuntamiento de Madrid ha obtenido una subvención europea para poner en marcha un proyecto de transformación urbana a través de la economía social y solidaria que busca fomentar iniciativas productivas que contribuyan a mejorar la ciudad. El proyecto ha sido bautizado como Mares y consta de cinco sectores: movilidad, reciclaje, energía, cuidados y alimentación, que se desarrollan en diferentes espacios de la ciudad, y es desde este último que están organizando unas charlas-debate a las que invitan a participar a ciertos Proyectos del ámbito de la nación que consideran singulares y de los que podrían aprender. Para la primera cita contactaron con Landare, la asociación de consumo más grande de España que nació hace más de veinte años en Pamplona, tiene en la actualidad casi tres mil socios y ha facturado en este último ejercicio alrededor de tres millones y medio de euros. Hasta aquí, todo lógico y normal. Pero la sorpresa ha surgido cuando para la segunda de sus citas han contactado con nosotros, una pobre cooperativa del extramundo que intenta sobrevivir a su manera en territorio tan poco concienciado y comprometido como un Alicante conquistado, (y hasta tiranizado, diría yo), por la subcultura del “sol y playa”. Así que el jueves pasado cuatro de nuestros activistas nos montamos en un coche desde primera hora de la mañana y enfilamos rumbo al “Foro”, dispuestos a explicar nuestro Proyecto con todo lujo de detalles pero también con ganas de aprender. Nos dijeron, nada más llegar, que nos habían elegido entre otras muchas opciones porque les había intrigado un Proyecto que dispone de cuatro tiendas; es decir, que había enfocado, (y quizás superado), de manera imaginativa el escollo que representa la puesta en marcha de una federación, paso éste en el crecimiento de todas las estructuras que está produciendo no pocos quebraderos de cabeza en cada uno de los territorios. Durante dos horas y media disertamos con representantes de los distintos modelos de consumo existentes en la capital explicándoles nuestro Proyecto y comprendiendo su realidad. La Garbancita Ecológica, con sus seiscientos socios, (prácticamente los mismos que nosotros), y poco más de diez años de vida es la estructura más populosa y, fuera de ella lo que existe es un desparrame de pequeños grupos de consumo sin apenas conexión, (solo en Lavapiés cohabitan veinticinco y a un pequeño intento de federarse de alguna manera solo han respondido seis).
Pero, lejos de instruiros sobre la problemática de la soberanía alimentaria en lugar tan remoto como Madrid, lo que, en realidad, quería comentaros y de ahí el título de este Boletín, es que precisamente el representante de la Garbancita nos obsequió, como agradecimiento por nuestro largo desplazamiento, con un libro, (Agroecología y consumo responsable), y un escrito que presentaron el pasado 16 de octubre, (Día Internacional para la Alimentación Agroecológica), que he considerado que merece la pena que conozcáis. Así que ha sido tan solo para transcribiros unos párrafos de este documento que me he currado toda esta suerte de presentación.

“El (des)orden alimentario internacional está regido por la industrialización, mercantilización y globalización de los alimentos. Cosas que en su naturaleza no son mercancías como la fertilidad de la tierra, el agua, el aire, la biodiversidad, las semillas, el trabajo, la salud, la sabiduría campesina, la cultura alimentaria de los pueblos y el bienestar humano son tratadas como mercancías y sometidas al beneficio privado de grandes corporaciones mercantiles incluso con la ayuda de instituciones, leyes y políticas que aparentan defenderlas. Este desorden alimentario produce mercancías para los mercados internacionales en lugar de alimentos para los pueblos. Convierte a los campesinos en empresarios agrícolas dependientes de subvenciones que premian la contaminación y la destrucción de los recursos en una desbocada huida hacia delante ocasionada por una irracional competitividad”
“Frente a esto se alza la agroecología como un modelo de alimentación sostenible, saludable y respetuoso con la naturaleza, las identidades culturales, los derechos humanos y la igualdad de género. Porque la agroecología es un modo de producción que practica técnicas agronómicas ecológicas y, además, tiene en cuenta el territorio, la biodiversidad, la cultura campesina, el empleo, los circuitos cortos de comercialización y consumo y la responsabilidad compartida entre el campo y la ciudad”
“La verdadera alimentación sostenible, saludable, justa y solidaria es la alimentación agroecológica que, además de los atributos de la agricultura ecológica incorpora otras determinaciones: temporada, cercanía, cultivo en tierra fértil respetando la biodiversidad y el patrimonio biogenético, recolección en su punto óptimo de maduración, igualdad entre hombres y mujeres, empleo digno y canales apropiados de distribución”
“El consumo responsable debe apostar por la agroecología frente a la agricultura convencional pero también ante una agricultura ecológica cada vez más penetrada por las mismas multinacionales de la agricultura industrial y la distribución globalizada. Para ello debemos distinguir entre “valor” de los alimentos, (sus propiedades nutritivas, ecológicas, económicas, territoriales, sociales, culturales y éticas), y “precio”, (expresión monetaria de la mercancía alimentaria)”

Pues eso es todo por hoy. En un momento en que la industria de la alimentación nos acecha por todos  lados con la idea de eliminarnos y ocupar a sus anchas el incipiente mercado ecológico que el conjunto de los grupos de consumo hemos conseguido generar no está de más que repitamos una y otra vez y desde diferentes enunciados lo que nos diferencia de ella.
Amador Navarro Tortosa

Presidente de BioTrèmol Coop.

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